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5 preguntas con: Fabián Améstica

hace un día
1. Para quienes quizás te conocen por las carreras, pero no conocen toda tu historia, ¿quién eres y cómo nace tu relación con las motos? ¿Cómo fueron tus primeros pasos y qué hizo que finalmente eligieras la velocidad y las motos de pista como tu disciplina?

 

Soy Fabián Améstica, tengo 36 años, ingeniero comercial de profesión, padre de 2 hijos Fabio de 3 y Francesco de 1 año, llevo 8 años compitiendo en velocidad, pero mi historia con las motos viene de muy niño. Soy hijo de un padre motociclista; crecí viéndolo disfrutar, aprendí mucho de él y guardo recuerdos bonitos de ir juntos a ver carreras a Las Vizcachas, algún paseo por la playa, la Laguna Caren y veranos de adolescente jugando con una scooter vieja. En mi época universitaria la moto era mi medio de transporte para moverme por la ciudad, lo que me ayudó a desarrollar una sensibilidad especial.

Aunque la competición siempre se veía lejana por un tema económico, al terminar mis estudios me animé: vendí mi moto de calle, me compré una minimotard y comencé a practicar en tierra y en kartódromos. Como los recursos eran acotados, me tocó aprender mucho de las motos, de mecánica y de su preparación. Pasé por las minimotard, CG 150 en tierra y el GP3 en 150cc y 300cc desde amateur a super experto. Recuerdo el primer día que giré en un autódromo; ahí cambió mi forma de ver el motociclismo. Mi primera carrera fue en Interlomas: la dificultad del circuito con sus cambios de altura, sus puntos ciegos y la forma fina y precisa de conducir que requieres para poder ir rápido, sin cometer errores y haciendo de la fluidez una forma elegante de pilotar hacer que parezca fácil... Desde ese día me dediqué a la velocidad. Estudié, entrené, me caí, pregunté, mejoré, volví a caer, y seguí. El desahogo de la velocidad en un ambiente aislado como un circuito de asfalto y el nivel de concentración que se requiere para ser rápido, la gestión del riesgo y el viento fuerte me cautivan hasta el día de hoy.

En la actualidad sigo corriendo con las mismas ganas que el primer día, compito en una Yamaha R3A en el GP3 de Chile y Argentina, y mi vida se mueve en conjunto con las motos, mi familia y el proyecto de Rubus.

 

2. Después de todos estos años ligado a la velocidad, sigues estando del otro lado del visor como piloto. ¿Cómo vives hoy esa faceta competitiva? ¿Qué te sigue motivando a correr, cuáles han sido los momentos que más han marcado tu trayectoria y qué objetivos deportivos todavía te gustaría cumplir?

 

Hoy en día vivo la competición con una mezcla de madurez, gratitud y la misma hambre de siempre. Con los años aprendes a gestionar la ansiedad y los riesgos, y a entender que preparar un fin de semana requiere distintas intensidades: la mentalidad para una práctica no es la misma que para una clasificación o para la carrera misma. Competir es un ejercicio súper profundo de precisión y autocontrol. Lo que me sigue motivando es ese estado de absoluta concentración, ese instante donde el mundo exterior se apaga, solo quedamos la moto y yo, y esas ganas constantes de ser mejor que la última vez que giré en esa misma pista.

Si miro hacia atrás, hay muchos momentos que me marcaron: el primer día que competí, la primera vez que giré en un autódromo o mi primera fractura, porque el proceso de operación y recuperación te marca muchísimo. Cada podio y medalla tiene su propia historia y se han acumulado bastantes. Haber podido competir en una pista de MotoGP fue un sueño cumplido. Por otro lado, el fallecimiento de mi mejor amigo arriba de una moto fue un golpe durísimo; llegué a pensar en dejar el deporte, pero justo estaba comenzando a enseñar a los pilotos nuevos y sentí que podía entregarles algo valioso. De ahí vino la motivación para armar la escuela y, más recientemente, la tremenda experiencia de estar en Brasil durante el Mundial de MotoGP apoyando como coach a un piloto de Moto4. Pero sobre todo me marca el sentir que a mis 36 años sigo siendo competitivo, sigo aprendiendo y empujando los límites al lado de pilotos jóvenes que vienen acelerando muy fuerte.

¿Objetivos por cumplir? Varios. En lo deportivo quiero seguir consolidando mi nivel en la categoría 300cc Experto, tanto en Chile como en Argentina. Tengo muchas ganas de dar el salto a la categoría Superbike, es algo que aún no se me ha dado por temas económicos pero que sigue en la mira. A nivel más personal quiero estirar mi carrera como piloto activo todo lo que el cuerpo me lo permita, seguir trabajando duro para poder destinar los recursos que requiere este hermoso deporte y por supuesto hacerlo siempre acompañado y apoyado por mi familia.

 

3. Además de piloto, eres instructor certificado FIM Latinoamérica, lo que te ha llevado también a asumir un rol de formación. ¿Cómo llegaste a convertirte en instructor FIM LA y qué significa para ti poder transmitir tu experiencia a otros pilotos? Desde tu mirada, ¿qué aspectos técnicos, físicos y mentales son fundamentales para formar a un buen piloto de velocidad?

 

Llegar a ser instructor certificado por FIM Latinoamérica fue un proceso que nació desde mi búsqueda de herramientas para poder transmitir los lineamientos internacionales a los nuevos pilotos. Como en mis inicios no tuve un entrenador, tuve que estudiar muchísimo y ser autodidacta en muchos aspectos para entender el porqué de las cosas: cómo la moto va rápido y cómo ser rápido uno mismo. Con los años, esa manía de analizarlo todo se transformó en docencia. Comencé a hacer clases a chicos que me preguntaban cuando me veían entrenar, luego vinieron las clínicas y los trackdays, y me di cuenta de que tenía la capacidad de explicar conceptos complejos de manera simple. Certificarme con FIM fue oficializar ese camino con un estándar internacional.

Cuando FIM presentó los cursos, yo estaba con la escuela de Rubus funcionando y ya había armado un texto para los pilotos. Me puse en contacto con la Federación de Motociclismo de Chile (FMC), quienes me apoyaron de inmediato; GP3 también me respaldó y así pude participar de la capacitación de FIM Latinoamérica. Siempre estoy buscando la forma de aprender, mejorar y transmitir lo que más pueda. De hecho, actualmente estoy estudiando para certificarme como instructor para licencia Clase C para conducir moto, porque para mí es fundamental seguir estudiando y creciendo. Poder guiar, enseñar y acompañar a un piloto durante su formación es muy gratificante; lograr sacar lo mejor de ellos dentro de la pista y ver cómo cumplen sus objetivos es genial, siento que sus logros son también los míos.

Desde mi perspectiva, para formar a un buen piloto se necesita conseguir un equilibrio en tres áreas:

● Técnicos: Un piloto rápido no es el que más se cuelga o el que frena más al límite, sino el que fluye con la moto y conjuga cinco elementos clave (posición sobre la moto, trazado, visión, aceleración y frenaje) de forma óptima frente a cada situación de carrera. Es aquel que entiende el contexto y gestiona sus recursos para lograr el mejor desempeño posible, tanto de la máquina como de sí mismo.
● Físicos: El motociclismo de velocidad es un deporte de alta exigencia cardiovascular y de fuerza isométrica. Además, se requiere mucha flexibilidad y movilidad para adoptar posturas aerodinámicas, descolgarse en las curvas y absorber las vibraciones de la pista.
● Mentales: La gestión de la presión, del riesgo, la resiliencia y la concentración absolutamarcan una diferencia a la hora de competir. Arriba de la moto vas al límite y tener el enfoque correcto en todo momento es clave.

Es súper importante mencionar que todos estos aspectos se entrenan día a día y se mejoran para llegar a un buen nivel. Yo creo que todo se puede aprender, pero el piloto debe tener siempre motivación y una buena actitud; lo técnico, físico y mental lo podemos construir en conjunto.

 

4. También tienes tu propio equipo de competición. ¿Cómo nace este proyecto y cómo está conformado actualmente? ¿Cuántos pilotos integran el equipo, en qué categorías compiten y cuáles han sido sus principales participaciones tanto en Chile como en campeonatos internacionales? ¿Cuál es el objetivo que tienen como estructura para los próximos años?

 

Rubus Racing es nuestro equipo de competición. Nace orgánicamente a partir de nuestra escuela de conducción deportiva, donde comenzamos a hacer trackdays y clases en los kartódromos de Ritoque, Lampa y Rancagua. Varios alumnos querían seguir avanzando, correr en autódromos y competir formalmente en el campeonato nacional. De esa necesidad de acompañarlos nace el equipo, que ya lleva dos años funcionando.

El 2025 fue nuestro primer año y realizamos un mix muy lindo entre pilotos nuevos salidos de la escuela y pilotos experimentados que creyeron y apoyaron nuestro proyecto. El resultado fue increíble: logramos obtener el segundo lugar por equipos en nuestro primer año en el Campeonato Nacional de Velocidad.

En este 2026 estamos compitiendo en el campeonato GP3, que tiene fechas tanto en Chile como en Argentina. Hoy somos 8 pilotos en total y competimos en las categorías 300cc (Amateur, Promocional y Experto) y en Superbike (Amateur, Experto y Senior). Lo que más destaco es que casi todo el equipo está peleando constantemente los podios de sus categorías.

El equipo se forma y se nutre en base a los pilotos que pasan por la escuela. Físicamente, nuestra base de operaciones y centro de entrenamiento está en Rancagua, en el ex circuito 7 Puentes que tomamos y renombramos como Rubus Racing Park. Ahora, además, abriremos la escuela en el kartódromo Punta Piedra, en Ritoque. Con esta presencia en dos regiones esperamos llegar a más pilotos nuevos que puedan reforzar el equipo para las próximas temporadas.

¿Nuestros objetivos? Hoy como estructura tenemos una presencia activa y muy competitiva en los campeonatos chileno y argentino, y nuestro gran objetivo a mediano plazo es dar el siguiente paso y llegar a competir alguna fecha en el campeonato brasileño en 2027.

 

5. Finalmente está tu faceta como formador y el proyecto de tu centro de entrenamiento en Rancagua. ¿Cómo nace la idea de contar con un espacio propio para entrenar y formar pilotos? ¿Qué tipo de entrenamientos realizan actualmente, a quiénes está dirigido y cuál es tu visión a futuro para este proyecto y para el desarrollo de la velocidad en Chile?

 

Sí, la faceta de formador es la que ocupa la mayor parte de mi tiempo los fines de semana. Nosotros empezamos trabajando de forma itinerante en los kartódromos de Lampa, Ritoque y Rancagua. En ese camino, la organización de GP3 quienes administran el recinto nos ofreció consolidar nuestro proyecto en el ex Kartódromo 7 Puentes. Accedimos y lo transformamos en nuestra casa: Rubus Racing Park. Esto nos facilitó la logística al 100%, ya que ahora los pilotos solo llegan a entrenar y sus motos ya están disponibles en el circuito, lo que ayuda muchísimo a maximizar el tiempo efectivo en pista.

Los entrenamientos que realizamos son personalizados acorde al nivel de cada persona. Vamos trabajando en base a objetivos a corto y mediano plazo, combinando ejercicios de pista y técnicas en espacio reducido. Actualmente recibimos a tres tipos de pilotos:

1. El que llega por primera vez a un trackday o entrenamiento y su objetivo principal es pasarlo bien y mejorar su seguridad y conducción para la calle.
2. El piloto que lo toma como un hobby, que ya tiene su moto de pista y va para compartir y participar de las actividades en un entorno seguro.
3. Los pilotos que se deciden a competir de lleno, preparan sus motos, viajan y buscan rendimiento deportivo.

Nosotros nos adaptamos a cada piloto y le entregamos todo nuestro conocimiento para que su experiencia sea la mejor. Acá puede venir cualquier persona, comenzar simplemente buscando divertirse y distraerse, y quizás terminar compitiendo en el extranjero.

Mi visión de futuro como Rubus es lograr consolidar un sistema de entrenamiento profesional a la par de actividades recreativas, lo que nos permitirá financiar un proyecto a largo plazo y ser una verdadera cuna de nuevos talentos. A nivel país, creo que es vital darle empuje a proyectos similares en otras regiones para aumentar el número de pilotos. Este año en particular el campeonato nacional ha tenido una grilla reducida y si bien el contexto económico influye fuertemente gran parte de esta baja se debe a que los pilotos no tenemos muchos espacios habilitados para practicar nuestro deporte ya sean kartódromos o autódromos. Por eso, la inversión en proyectos deportivos, circuitos y campeonatos es una pieza clave y urgente para el desarrollo del motociclismo de velocidad en Chile.

Para finalizar, me gustaría agradecer por esta entrevista. Me pone muy contento poder contarle a la gente un poco de lo que hacemos y qué mejor que a través de la Federación. Quiero aprovechar de mandar un saludo gigante a mi familia en especial a mi señora la Jo, que es mi partner y socia en este gran proyecto que es Rubus Racing y a mi papá que siempre está pendiente de las carreras y disfruta este deporte tanto como yo. También agradecer a mis sponsors por creer y apoyar nuestro proyecto y dejar invitadisimos a todos los que deseen vivir la experiencia de girar en un circuito, escríbannos los esperamos con toda la buena onda para pasar un gran día en la pista.